Un negro para mamá ( partes 4, 5 y 6)

Continuación de las anteriores partes
 
Parte 4

Aquella noche, en la cama, María no podía dormir. Su marido roncaba a su lado, pero ella sólo pensaba en Juan, su hijo, su amante, su amor. Lo quería con locura, como su hijo, pero se dio cuenta de que se estaba empezando a enamorar de él como mujer.

No era sólo por el inmenso placer que le daba cuando la follaba, sino porque sentía que cuando lo hacía era para los dos. Lo hacía con respeto, con amor.. y lo hacía muy bien. Nunca pensó que el sexo pudiera ser tan maravilloso. Apenas hacía dos días que su vida sexual se limitaba a dejarse montar por su marido cuando él tenía ganas, hasta que le llenaba el coño, y ahora, con su hijo había aprendido a chuparle la polla, a tragarse toda su leche. Había recibido, como lo llamó?, Ah, sí, su primer facial. Le había comido el coño. Le había hecho una cubana. La había masturbado y le había follado el culito con los dedos. Y todo le había gustado. Sólo de recordarlo se sentía húmeda.
Llevó su mano a su coño y lo acarició. Sus dedos se mojaron…los pasó por la rajita. Sintió placer, pero no gimió. Eran demasiados años junto a su marido. Con él al lado inconscientemente se reprimía. Luego acercó los dedos mojados a su nariz y se olió. Juan le decía que olía muy bien. Eso era tan.. tan sexy.
Se levantó sin hacer ruido, se quitó las bragas y se fue al cuarto de Juan. Entró despacito, para no despertarlo..aún.
Él dormía placidamente. Su cara relajada, su respiración profunda. Amaba tanto a su niño. Se quedó un rato, mirándolo en la oscuridad, y volvió a tocarse el coño. Se mastubaba mirando a su hijo dormir..Pero no era suficiente. Quería volver a sentir su dura polla dentro de ella.
Se acercó a la cama, se sentó y empezó a acariciar la cara de él. Luego le besó los labios. Juan empezó a reaccionar y despertó, para sentir como su madre lo acariciaba y lo besaba.
-Hola mi amor – le susurró ella.
-Ummm, hola mami- le susurró él.
Sus bocas se besaron, más apasionadamente. Sus lenguas se entrelazaban..María llevó lentamente su mano hasta la polla de él. No llevaba calzoncillos así que sintió su carne caliente. Al agarrarla con la mano se terminó de poner dura. !Como le gustaba aquella polla!
Sin decir ninguna palabra, María se subió sobre Juan y se sentó sobre la polla, que desapareció completamente dentro de su coño. Ahora si que gimió.
Apenas se veían, en la semi oscuridad de la habitación, pero se sentía. María sentía la dura polla de él clavada hasta lo más profundo de su coño. Juan sentía el calor, la humedad de ella.
No se dijeron nada. Sólo se sentían. María empezó lentamente a subir y bajar por el duro mástil de él, rotando las caderas para que la polla acariciara bien las paredes de su coño. Juan alargó sus manos y las llevó a sus tetas, acariciándolas. Pellizcó suavemente sus pezones, duros como piedras.
Su madre estaba muy mojada. Oía el chapoteo que su polla hacía al entrar y salir de su coño, cada vez más rápido. Sentía como sus jugos bajaban por su polla y mojaban sus huevos.
Allí, en silencio, sólo se oían apagados gemidos de los dos, María cabalgaba a su hijo, follándose con su magnífica polla. Y casi al unísono el orgasmo les llegó. Primero a ella, haciéndola estremecer sobre su hilo, haciendo que sus músculos se tensaran, haciendo que su coño, lleno de espasmos, hiciera correr a Juan, que empezó a llenar a su madre de semen ardiendo. El repentino calor de la leche de su querido hijo hizo que ella volviera a correrse, aunque quizás sólo fue un gran orgasmo prolongado.
Cuando los espasmos cesaron, María cayó hacia adelante, quedando sobre su hijo. Su polla aún palpitante dentro de ella. Tiernamente se besaron.
-Te quiero, Juan.
-Te quiero, María.
-Hasta mañana.
Se levantó y volvió a su cuarto. Enseguida se durmió.
A la mañana siguiente María se levantó muy contenta. Preparó el desayuno de su marido y esperó a que se fuera a trabajar. Luego se fue a dar una ducha. Cuando empezaba a enjabonarse entró Juan.
-Buenos días, preciosa.
-Hola mi amor!!! ¿ Has dormido bien?
-Como un bendito. ¿Y tú?
-Nunca había dormido tan bien
Juan se quitó la camiseta y se metió en la bañera. Su preciosa madre a medio enjabonar le sonrió.
-Déjame a mí – le dijo él cogiendo la esponja.
Empezó entonces a enjabonarla. Le pasaba la esponja por la piel. Por sus tetas, por su barriguita. Elle sonreía, divertida. La polla de él se puso enseguida en pie de guerra.
-¿Es que la tienes siempre dura?
- Cuando estoy contigo, sí. Me excitas tanto.
-Y tú a mí, ladrón.
Alargó su mano jabonosa y agarró la dura polla. Empezó a pajearla. Él soltó la esponja y la acariciaba directamente con la mano. El jabón hacía que estuviera resbaladiza. Juan la atrajo hacia sí. Sus cuerpos se juntaron y se besaron. Ella no dejaba de pajear la polla. Juan llevó sus manos a las nalgas de ella. Las acarició. Esparció el jabón. Pasó un dedo par la raja…y acarició su ojete.
-Como me gusta tu culo, mami. – le dijo mientras le metía medio dedo. Entró fácilmente gracias al jabón.
- Ummmm ¿Me lo quieres follar, verdad? ¿ Quieres meterle tu polla a mami en el culito y follármelo bien follado, no?
- Oh sí, Oh sí. Así serás toda mía.
- ¿Lo harás con cuidado?
-Claro, mami. Si te duele lo dejamos.
-Vale mi amor. Fóllame el culo.
Se dio la vuelta y le ofreció su lindo culo. Deseaba darle todo lo que deseara a su amor. Quería hacerlo gozar tanto como él le hacía gozar a ella, aunque eso significara un poco de dolor.
-Tienes un culo precioso, María. Déjame prepararlo un poco.
Cogió jabón y empezó a acariciar el agujerito marrón. Primero con un dedo. Luego con dos…Entraban fácilmente…luego, con más dificultad, con un tercero.
-¿ Te duele?
-Un poco. Pero no pares. También me gusta
Juan estuvo un rato follándola con los dedos…El dolor pasó y dejó paso sólo al placer.
-Ummmm, que rico, mi vida. Me gusta que me folles el culito con los dedos…Ahora..ummm, méteme la polla. Dame por el culo.
Sacó los dedos del culo de su madre y apoyó la punta de la polla contra su esfínter. Empujó…Entró la punta. Ella dio un respingo.
-Ummm, despacito, mi niño.
-Avísame si te duele.
Empezó a empujar.. La polla entró un poco más. Se paró. Ella no decía nada, sólo respiraba profundamente… Otro empujón…otro pedazo de polla más dentro de su culo. Ya tenía media polla dentro.
-Oh, mami…que culito más apretadito tienes. Siento como me aprieta la polla.
-Uf, como te siento, Juan. ¿Ya la has metido toda?
-No, sólo la mitad. ¿Sigo?
No hizo falta respuesta. María empujó su culo contra él y se clavó la polla hasta el fondo.
-AGgggggggggg, parece que se me va a salir por la boca. Como siento tu polla dentro de mí. Ummmm, me duele un poco, pero me gusta..Uff, mi niño lindo tiene toda su polla dentro de mi culo. Mi amor me está dando por el culo. Fóllame, mi vida. Fóllale el culito a mami.
Juan la agarró por las caderas y empezó a meter y sacar la polla de su culito. Miraba como entraba y salía. Miraba como su esfínter se cerraba sobre su dura polla. La sacaba hasta la mitad y la volvía a clavar hasta el fondo.
-¿Te gusta que te folle el culo?¿Te gusta que tu hijo te dé por el culo?
-Aggggggggg, Ummmmmmmmm, si, si…fóllame..ahhh, dame por el culo. Párteme en dos con tu polla…Más, más, más rápido.
Sólo placer era lo que sentía. El dolor había desaparecido y sólo sentía aquella enorme polla taladrarla.
-AGGG, mami, mami, te quiero. Y eres toda mía. Todo tu cuerpo es mío..no.. no puedo más. Me voy a correr.
-Sí, siiiiiiii, lléname el culito mi hombre. Lléname de leche caliente. QUe placer..yo también me voy a correr por el culo…AGGGGGGGGGG
Y casi al unísono estallaron. Gritando Juan empezó a llenar el culo de su madre de su semen ardiente. Parecía que aquel precioso culo lo absorbiera, que tragara su leche como si fuera una aspiradora. Y María se corrió sintiendo su culo llenarse de líquido ardiente.
-Juan, me haces tan feliz. Me haces gozar tanto.
-Y tú a mí, mamá. Eres maravillosa.¿Te ha gustado?
-Ummm, uf, nunca pensé que se pudiera sentir tanto placer por el culo. Oh Juan, me haces descubrir tantas cosas..Te..te amo.
- Y yo a ti.
Se fundieron en un tierno y apasionado abrazo, besándose.
Y así pasó el tiempo. Follaban siempre que podían. No había nada prohibido entre ellos. Sólo había amor y placer. Por las mañanas, cuando su marido se iba, María acudía al cuarto de Juan y lo despertaba. Muchas mañanas, cuando éste aún dormía María le empezaba a chupar la polla. A Juan le encantaba despertarse para ver a su preciosa madre amándole la polla. Se quedaba allí, tumbado, mientras su madre lo miraba con la polla entrando y saliendo de su boca. Cuando Juan se corría ella lo tragaba todo y siempre le decía:
-Ummm que rica leche. Gracias por el desayuno, mi amor.
Otras veces le ponía el coño en la cara y le decía que se lo comiera. Y Juan lo hacía encantado. Solían terminar en un 69, tragándose el uno los jugos del otro. El resto de las veces follaban como locos. Por el coño y por el culo. A ella le encantaba. No había día que no se ponía tierna delante de él, meneando el culito y diciéndole:
-¿Le das por el culito a mami?
Y empezaron a introducir juegos entre ellos. A introducir morbo en la relación. Una vez le folló el culo mientras ella miraba por la ventana. Incluso saludó a un par de vecinas mientras Juan le llenaba el culo de leche. Si ellas supieran….
Otra vez, le hizo una mamada mientras el conducía. Terminó con el estómago bien lleno de lechita.
Un día, por ejemplo, Juan llegó a casa y su madre estaba en el salón, hablando con una amiga por teléfono.
-Hola cariño. Es Juan mi hijo, que acaba de llegar – le dijo a la amiga .
-Hola mami. – Se acercó y la besó en la boca, ruidosamente.
- Si, es muy cariñoso. Siempre me besa cuando llega, como cuando era niño – comentaba María con la amiga.
Por su puesto, lo que no le dijo es que luego le abrió la blusa y empezó a acariciarle las tetas. Ella tapó el auricular y le dijo que se estuviera quieto. Que ya sería suya cuando acabara con su amiga. El le dijo que no. Que siguiera hablando con la amiga.
-Eres un pícaro – le susurró, mientras continuaba la conversación con la amiga.
Juan amasaba las precisas tetas de su madre, notando endurecerse los pezones. Entonces se sacó la polla, dura como una roca, y la empezó a pasar por la cara de ella. Por su frente.. por sus mejillas, incluso por sus labios cuando ella no hablaba. María lo miraba mientras sentía como su coño se encharcaba. Aquel hombre tenía cada ocurrencia. La volvía loca. Él se acercó a la oreja libre y le susurró al oído:
-Me voy a correr en tu cara mientras hablas con tu amiga.
Los labios de ella, sin emitir sonido alguno, dibujaron la palabra “CABRITO”. Pero su sonrisa delataba que le encantaban las ocurrencias de su hijo.
Y así, de pie junto a ella, Juan empezó a hacerse una paja. Estaba tan caliente por la situación que su polla babeaba. La pasaba por la cara de su madre y la iba mojando de líquido preseminal.
-¿Eres mía verdad? – le susurraba.
Ella respondía que sí con la cabeza, mirando la polla que sabía que le iba a dejar la carita perdida de leche.
-Sí, tienes razón, Tere. Marisa es una boba – seguía la conversación de María con Tere. Juan no conocía a esa Tere.
Cuando sintió que se iba a correr, levantó un poco la cara de su madre, apuntó y ..BLAM!!! El primer chorro fue desde la mejilla derecha, sobre la nariz, hasta la frente. Ella cerró los ojos y recibió con placer la corrida de su amado hijo en la cara. Sintió como se la iba dejando perdidita de leche. Hasta la mano que sostenía el teléfono recibió parte de la corrida. Sus labios también recibieron su ración, y al hablar por el teléfono la leche entró en su boca. Se relamió.
Juan miró su obra. Su madre estaba preciosa así, con una abundante corrida en la cara.
-Me voy a merendar, mami- le dijo en alto.
-Vale cariño.
Y la dejó allí, hablando con su amiga y la cara llena de leche que goteaba lentamente sobre sus tetas y cuello.
Días después, estaban descansando tras una estupenda follada, que había terminado con el culito de ella rebosando leche. María estaba acostada al lado de Juan, abrazada a él.
-Oye, mi amor. ¿Por qué no me enseñas el porno de internet?
-¿Es que ya no te basta conmigo? – bromeó él, porque estaría encantado de ver porno con su madre.
-Claro que me basta contigo, tonto. Pero nunca he visto porno y tengo curiosidad.
-Vale, vamos.
Desnudos como estaban fueron al ordenador de Juan. Se sentaron mientras Juan encendía el ordenador.
-¿Qué quieres ver?
-Uf, no sé. ¿Qué hay?
- De todo, mami. Puedes encontrar todo lo que quieras. Desde lo más suave a lo más raro.
-¿Cómo de raro?
- Pues escatología, por ejemplo. Gente meándose y peor unos a otros.
-No no, quita, quita. Nada de eso. Joer, como está el mundo. Busca algo más normalito. Enséñame algo que tus suelas mirar.
-Ok.
Tecleó en su navegador y buscó una de sus páginas favoritas de videos de mamadas. Ante su madre aparecieron las fotos. Veía grandes pollas. Veía chicas chupando, mamando. Veía chicas con la cara llena de semen. Había pollas de todos los colores.
- Vaya, cuanta polla!! ajajaja. Uf, mira esa. Es enorme. Y esa, como le cabe en la boca a la chica?
- Pues las hay que se meten cipotones inmensos hasta la garganta. ¿ Cuál quieres ver?
-¿ Cómo?
- Que cual quieres ver. Son videos. Al pinchar en la foto empieza el video.
-Oh! jajaja, hay tantos que no sé. Pon ese.
Señaló una foto en la que una rubia preciosa estaba arrodillada con una inmensa polla negra en la boca. El vídeo no tenía preliminares. Empezaba directamente con la mamada. Aquella polla mediría sus buenos 28 cm, y entraba y salía de la boca de la chica. María miraba fijamente la escena.
-¿Qué, te gusta?
- Bueno, pues si. Vaya polla que se gasta el negro.
-Mira, ahora viene la corrida.
El negro sacó la polla de la boca de la chica y se corrió en su cara.
-Tú tienes más leche, mi amor – le dijo ella.
-Mira este.
Juan buscó un video que conocía que era una recopilación de faciales de Peter North, famoso por sus abundantes eyaculaciones.
-Es una recopilación. Son varios videos en uno.
Tras la primera corrida, su madre exclamó:
-Joder, éste te gana. Vaya manera de soltar leche. Uy, y mira a esa chica. La ha dejado perdidita.
Corrida tras corrida María miraba la pantalla, absorta. Cuando se dio cuenta Juan le estaba tocando el coño.
-Parece que te gustan los videos. Estas empapada.
- Como una moto me estoy poniendo. ¿Son todo mamadas y corridas en la cara?
-En esta página si. Pero hay de todo, como te dije. ¿Qué quieres ver ahora?
- Busca algo de sexo anal.
-Vale preciosa.
Juan tenía en sus favoritos muchas páginas almacenadas, por temas. No le costó nada buscar una manejando el ratón con la mano derecha. La izquierda la dejó en el coño de su madre.
-Uy!! mira esa. La chica tiene dos pollas dentro. Una en el coño y otra en el culo. Ponla, ponla.
-Se llama DP, doble penetración.
En el vídeo una chica era salvajemente follada por dos hombretones con buenas trancas. Se veía primeros planos de las pollas entrando y saliendo del coño y del culo de la chica.
-Ummm, seguro que la chica se lo pasa estupendamente. Vaya pollazos que le están metiendo.
Mientras veían el video, Juan la masturbaba.
-Mami, tu coño está anegado. ¿ Te gusta ver como se follan a la vez a la chica? ¿Cómo se la meten por el coño y por el culo?
-Ummm, si, si me encanta. Agggg, que rico.
-Quizás algún día…
-Ahhh, ¿Qué?
-Quizás tengas tus dos pollas para ti. O más?.
-¿Más?
- Sí, mira.
Buscó videos de orgías, en donde una chica era follada por 5 o 6 hombres.
-Jooooder.. cuanta polla para ella solita. Que egoísta, jajaja. Mira, mira- decía ella excitada. Tiene una en el culo, otra en el coño, una en la boca y dos en las manos. Y otros tres tíos esperando.
- Al final se corren todos en su cara. Eso se llama bukkake.
-¿ Bu -qué?
-Bukkake, jajaja, es japonés.
María seguía atenta al video, pero Juan no miraba. Miraba a su madre. Era tan guapa, tan sexy, y le daba tanto placer. Nunca le decía que no a nada. Nunca le decía que estaba cansada. Siempre estaba allí para él. Y él para ella.
Cambió de mano y siguió tocándole el coño con la derecha, que era más cómodo. Le besaba el cuello. Se lo lamía, mientras ella contemplaba como los hombres hacían corro alrededor de la chica arrodillada.
- Mira Juan, se van a correr en su cara.
-Lo sé – pero no miró.
Siguió masturbándola. Estaba ya muy mojada. Empezaba a gemir.
-Ummm, Juan, mi amor, que rico como me tocas…Ummm, uf , la chica, está llena de leche. No puede abrir los ojos… Ahhhhhhhhhhh me..corroooo
Y mirando como el último hombre se corría sobre la chica, María se corrió, sentada en la silla junto a su hijo mientras éste la masturbaba y la besaba.
A partir de ese día se convirtió en habitual el mirar videos, ya fueran por internet o en la tele grande del salón, alquilados en el video-club. A veces María le mamaba la polla mientras miraban la película. Otras veces ella se sentaba sobre él, de espaldas y mirando a la tele, y se clavaba su polla en el culo. Entonces, mientas veían las escenas él le tocaba el coño. María sólo se movía hacia los lados, y apretaba el culito. Eso bastaba para mantener la polla bien dura. Casi siempre cuando ella se corría gracias a la paja de él, los espasmos de su culo bastaban para ordeñar la polla de Juan. Cuando no era así, ella se arrodillaba delante de él, entre sus piernas, y le hacía una mamada o una cubana.
Juan se empezó a dar cuenta de que a ella le excitaba especialmente los videos en los que aparecían negros con buenas pollas. Los miraba atentamente y comentaba los tamaños de las pollas, que si deberían de dar mucho gusto, etc.. A él no le molestaba. Al contrario. Le gustaba lo cachonda que se ponía ella y como le pedía luego que se la follara, generalmente por el culo.
Se acercaba el 40 cumpleaños de ella.. Y a Juan le empezó a rondar una idea por la cabeza…¿ Y si conseguía un negro con una polla enorme para follarse entre los dos a su madre?

Parte 5

-¿ Y dónde coño encuentro yo un negro? – pensó Juan – No sé, quizás poniendo un anuncio:”Se busca negro con polla grande para follarse a mi madre el día de su cumpleaños”.
Desechó la idea. Bueno, quizás después de todo al final le regalaría flores y… una buena comida de coño!, eso sí.
Pero he aquí, casualidades de la vida, que pocos días después entró un negro a la cafetería que Juan frecuentaba por las tardes. Era un chico joven, no mal parecido y se le veía atlético. Juan lo estudió. ¿Sería el destino?. Él no creía en el destino…
Al día siguiente, sobre la misma hora el chico volvió a aparecer, y al otro también. Juan pensó que sería un cliente habitual, como él mismo.
Le preguntó a una de las camareras, amiga suya, y le dijo que era un estudiante de intercambio. Que creía que era de Senegal y se llamaba Majed, o algo así. Entonces Juan trazó su plan. Se haría amigo de Majed y le propondría follarse a su madre.
Se sentó al lado de donde se solía sentar Majed, y cuando éste llegó lo saludo.
-Hola, buenas tardes.
-Buenas tardes.
-¿Majed, verdad?
-Sí, ¿ Cómo lo sabes?
-Me lo dijo Claudia, la camarera. Yo me llamo Juan.
El chico era simpático y hablador. Se enteró de que estudiaba económicas gracias a una beca. Debía de ser de buena familia, porque parecía bien educado. Los siguientes días se sentaban juntos, hablaban de todo. Se fueron haciendo amigos.
Un día, cuando ya había confianza entre ellos, Juan se fijó que Majed le miraba el culo a Claudia.
 -¿ Tiene buen culo, eh? – le dijo Juan
-Eh? O sí, precioso. Quien lo pillara.
– Bien -pensó Juan. -No perece que sea homosexual. Menos mal. Si no vaya chasco. La cosa está madura. Mañana le entro.
Al día siguiente, en vez de sentarse en la barra, como siempre, Juan le pidió que se sentara con él en una de las mesas. Cuando estuvieron sentados, Juan le enseño una foto de su madre.
-Es una amiga mía – le dijo.
-Pues está muy buena, tu amiga.
-¿ Te la follarías?
-Pues claro, sin dudarlo.
Juan le contó parte de la historia. Que se acostaba con ‘su amiga’, que era preciosa y muy buena en la cama, y que como regalo de cumpleaños quería ofrecerle un chico de color, pues notaba que eso la excitaba mucho. Y que quería a uno bien dotado.
-¿Cómo tienes tú.. la polla, Majed?
-Ummm, jajaja, te puedo decir que el mito de los negros, en mi caso, es cierto.
-Tendría que estar seguro.
-¿Qué quieres, una foto?
-No, verte la polla. Quiero algo ‘especial’ para mi amiga.
– Coño!!! Y qué quieres? Que me la saque aquí?
– No, bruto!! jajaja. Podríamos ir al baño.
– Así que para follarme a tu guapa amiga primero tengo que enseñarte la polla a ti?
-Sí.
-No serás un mariquita que sólo busca verle la polla a un negro, no?
-jajajaja, No. Te aseguro que no. Esto va en serio.
– Bueno. Pues vamos.
 Se levantaron y se dirigieron al baño de la cafetería. Era discreto, así que nadie les vio entrar juntos.
-Parecemos dos maricones, jajaja – dijo Majed
-jeje, Bueno, venga, sácate la mortadela.
Majed se bajó la cremallera y sacó fuera su negra polla. Estaba morcilla. Aún así era impresionante.
-Vaya pollón que tienes. Ponla dura del todo
Empezó a tocarse y aquello empezó a crecer y crecer..
-Uf, Majed, ¿ Cuánto te mide? Parece un misil negro!!
– jeje, 29 cm de carne senegalesa.
– Vas a partir a mi madre en dos – se le escapó
-¿ Tu madre? ¿No era una amiga?
– No, es mi madre.
– Vaya vaya, así que te follas a tu madre.
 Aquello hizo que la polla de Majed se pusiera más dura, si cabe
-Has pasado la prueba, Majed!! Y con nota! jajajaja. ¿Te quieres follar a mi madre?
-Pues claro que quiero. Pero tenemos un problema.
-¿Qué problema?
– Este problema – dijo Majed cogiéndose la inmensa polla- No puedo simplemente guardarla en el pantalón así como está.
– Bueno, me voy y .. hazte una paja.
– Házmela tú.
-¿Qué? Ya te dije que no soy marica.
-Ni yo. Pero estoy así por tu culpa.
-Joder, Majed
-Venga hombre. Seguro que alguna vez has pensado en como sería.
Eso era cierto. Aunque Juan era heterosexual, del todo, a veces había pensado en como sería tocar otra polla. Majed se dio cuenta de las dudas de Juan, así que cogió una de las manos de éste y la puso sobre su pollón.
-Hazle una paja al negro que se va a follar a tu madre.
Juan no quitó la mano. Sentía aquel negro mástil, caliente. La agarró. Casi no podía abarcarla toda. Y empezó a pajear aquel monstruo.
-Vaya polla que tienes Majed. A mi madre le va a encantar.
-Ummmm, vaya lo haces muy bien. Parece que los hombres sabemos como hacer buenas pajas! jajajaja, claro, tenemos años de prácticas.
Los dos rieron. Juan seguí subiendo y bajando la mano por aquélla inmensa polla, sólo por la parte de arriba. Hubiera necesitado tres manos para poder cogerla toda. Y sintió que se excitaba. Su propia polla se puso dura entre sus pantalones. Le gustaban las mujeres. No tenía fantasías con hombres, pero hacerle una paja a Majed lo había excitado mucho. Majed se dio cuenta.
-También estas cachondo, parece. Sácatela y haz una paja a dos manos.
-No, no. Así está bien.
-Ummmm, como quieras. Uf, lo haces muy bien. Vas a hacerme soltar lastre.
Se acercaron al lavamanos, apuntando la polla dentro. Juan empezó a mover la mano rápido hasta que consiguió que Majed se corriera. Y la corrida hacía honor al tamaño de la polla. Fue una corrida interminable, abundante, espesa…Juan se imaginó a su madre recibiendo aquella supercorrida en la cara, y sintió deseos de sacarse la polla y añadir su corrida a la de Majed. Pero no lo hizo. En vez de eso salió del baño, dejando a su amigo allí. Y se marchó a casa.
Estaba muy confundido. No era marica, maldita sea, tenía que reconocer que le había gustado hacerle la paja a Majed. Seguía excitado.
Cuando llegó a casa buscó a su madre. Su padre ya estaba en casa, así que no se la podría follar a gusto. Pero necesitaba desahogarse. Entró en la casa y saludó a su padre, que estaba en el salón viendo la tele. A esas horas su madre estaría en la cocina preparando la cena, así que se dirigió hacia allí.
Se acercó a ella, por la espalda y se apretó contra ella. Le restregó la polla dura por culo, mientras sus manos cogían sus tetas y le besaba el cuello.
-Hola mami.
-Hola mi amor. Ummm, parece que mi niño está caliente.
-Mucho mami, necesito follarte.
-¿Estás loco? Tu padre está en el salón. Luego, cuando se vaya a dormir.
-Ummm, mami, no puedo aguantar. Venga, echemos uno rapidito. Si papá se levanta oiremos la puerta del salón.
-Uf, no sé, Juan. Si nos pilla nos mata.
Juan se arrodilló, le subió el vestido, le bajó la bragas y enterró su cara entre las nalgas de su madre. Ella gimió y sacó el culete hacia atrás, para facilitarle la labor. Sintió como la lengua de él empezó a lamerle el ojete. Lo chupaba, lo lubricaba. María gemía, pero estaba pendiente del salón, atenta a cualquier ruido. Juan abrió el culo con las manos y empezó a meter la punta de la lengua en el culo de su madre. Sabía que eso a ella le encantaba.
-Ohhh, Juan, como me pones, cabrito. Tu padre en el salón y tu aquí comiéndole el culo a tu madre. Ummmm, y seguro que luego me lo vas a follar, verdad? Le vas a dar a mami por el culo mientras tu padre ve la tele.
-Sí, preciosa. Te voy a dar por el culo. Y si papá aparece por la cocina le diré que mire como se folla un culo como debe ser. Que aprenda.
María se llevó una mano al encharcado coño y empezó a masturbarse mientras su hijo seguía comiéndole el culo. El muy jodío la había puesto como una moto. Siempre la ponía como una moto.
-Aggg, Juan, mi vida. Venga, mi amor, fóllame el culito. Méteme la polla.
Juan se levantó, apuntó y se la metió hasta el fondo. El culito de su madre ya estaba hecho a su polla. Ya no había dolor. Sólo placer. Agarró sus caderas y empezó una gran follada.
-AGgggggggggggg, si,si, así. Cómo me gusta que me des por el culo. Cómo me gusta sentir tu polla entrando y saliendo de mi. Así, asiiiiii
-¿ Te gusta mami? ¿Te gusta como tu hijo te da por el culo casi en las narices de papá?
-Malo, malo maloooo.. claro que me gusta.
Siguieron follando unos minutos más. Juan a veces agarraba sus tetas. Otras le daba besitos en los lóbulos de las orejas. También le daba suaves nalgadas con las manos. A elle le gustaban… Sintió que el momento se acercaba.
- Mami… ummm, tu niño se va a correr.
-Si mi vida. Dale a mami toda tu leche calentita.
-Agggg, ¿Dónde la quieres mami? ummmm, ¿Dónde quieres que tu niño se corra? ¿ En tu culito? ¿En tu boca? ¿En la carita?
-Mi amor, en donde tu quieras..pero dámela ya….que me ..agggg corroooo
-Pues toma leche en tu culo, aggg, toma, toma, toma.
Cada ‘toma’ era un chorro de semen que se perdía dentro del culo de su madre. Cada ‘toma’ iba acompañado de un espasmo de placer de María, que hacía que su esfínter se cerrara alrededor de la polla que la follaba.
El orgasmo de María fue fuerte, largo. Cuando la polla dejó de soltar su lava ardiente ella seguía con los músculos tensándose, los ojos cerrados, la respiración cortada.
Luego sus cuerpos se relajaron. Juan sacó la polla del culo, despacito, le volvió a subir la bragas. Le dio la vuelta. Se abrazaron. Se besaron.
-Mi vida, cuanto te quiero. Nunca me canso de ti.
-Ni yo de ti, mami. Eres todo lo que un hombre puede desear….
 Le besó tiernamente el cuello….le preguntó.
-Mami, ¿Qué quieres para tu cumpleaños?
-Tengo todo lo que necesito. Te tengo a ti.
-¿No hay nada que desees? Lo que sea.
-Ummm, no, hijo. No necesito nada.
-Bueno, entonces te daré una sorpresa.
– Vale, sorpréndeme. Y ahora déjame terminar de preparar la cena.
Aquella noche, como otras muchas, cuando el marido empezó a roncar María fue al cuarto de si hijo. Lo encontró despierto.
-Hola mi amor. ¿De dónde venías esta tarde tan cachondo? ¿No estarías con una pelandrusca, no?
-No, mami. Venía de la cafetería, como siempre. De hablar con los amigos.
-Umm, ya veo. ¿ Y hablar con los amigos te pone cachondo?
-No tonta. Cachondo me pones tú. ven aquí.
María, riendo, cayó sobre la cama de su hijo. Se abrazaron. Se besaron. Se acariciaron. Juan no podía decirle que estaba tan cachondo porque le había echo una paja a un negro en el baño de la cafetería. Y que le había gustado. Quizás, más adelante, se lo pudiera contar. No quería tener secretos para ella.
Entonces María se puso seria. Apoyada en su pecho, sin mirarlo, comenzó a hablarle:
-Mira Juan. Soy inmensamente feliz a tu lado. Te amo con locura. Pero soy tu madre. Te doblo la edad.
-Mami eso no…
-Déjame hablar – lo interrumpió – Tienes casi 20 años, y algún día encontrarás a una mujer con la que compartir el resto de tu vida. Con la que formar una familia. Tiene que ser así. Yo lo entiendo, y cuando eso pase, me apartaré y dejaré que continúes tu vida. Sólo deseo tu felicidad.
– Mami.. María. Ahora no hay más mujer para mi que tú. Te quiero. Te amo. No sé que nos deparará el futuro. No sé si encontraré o no a otra mujer. Pero aunque eso llegara a pasar tú siempre serás mi madre. Ninguna mujer te sustituirá jamás. Y esa mujer tendrá que permitir la relación que tengo contigo.
Con lágrimas en los ojos, María besó tiernamente a su hijo.
- Cuánto te quiero mi amor. Tengo tanto miedo de que me dejes.
– Eso no va a suceder jamás.
– Hazme el amor, Juan. Hazme el amor.
Lo hicieron tiernamente. Juan se subió sobre su madre y la penetró. Con movimientos lentos pero profundos entraba y salía de ella. Se besaban. Ella pasaba sus manos por la espalda de él, acariciándolo. Él acariciaba sus tetas, besaba su cuello.
María se corrió. Fue un orgasmo suave, pero muy placentero, sintiendo el peso de su hijo sobre ella. Sintiendo su dura polla entrar y salir de ella. A Juan aún le quedaba un poco
-Aggggg, ummmm – gimió ella.
-Oh mami, te has corrido- le dijo Juan sin dejar de moverse.
-Ummm, si mi amor.. pero no pares…sigue amándome. ummm, que placer.
-Te quiero.
-Ohhh y yo a ti, mi niño.
-Eres mi mujer.
-Y tú mi hombre.
Y así, despacito, siguieron amándose..hasta que ella volvió a correrse y esta vez Juan no pudo más e inundó a su madre con su caliente semen. Quedaron abrazados. Él con la cabeza a su lado. Ella acariciando su pelo.
Se durmieron.
Al rato ella despertó. Tenía que volver a su cama, no fuera que su marido se despertara. Antes de irse dio un tierno beso a su hijo en los labios. Lo quería tanto. Era tan cariñoso, tan sexy.. Y la hacía gozar tanto…
Al día siguiente Juan estaba esperando a Majed en la cafetería. Éste, al verlo allí, se sentó a su lado y le dijo:
-Vaya, Hola Juan. Creí que no vendrías.
-¿Por qué no iba a venir?
-Es que como ayer saliste corriendo.
-Perdona. Estaba confundido. Nunca pensé que haría ..que haría lo que hice.
-Bueno, somos adultos y eso no tiene porqué significar nada.
-Es verdad.
-Lo hiciste muy bien.
-Oh, gracias, jajaja
– Crees que le gustaré a tu madre?
– Seguro.
– ¿Cómo empezó todo?. Con tu madre, quiero decir.
Juan le contó su historia. Le contó como poco a poco él y su madre fueron haciéndose amantes. Le contó lo que a ella le gustaba. Le contó como se excitaba viendo videos con negros y que fue por eso por lo que se hizo su amigo.
-¿Cuánto falta pare el cumpleaños de tu madre?
-Una semana.
-Joder. Y no me la puedo follar ahora?
– jajaja, no tío. Serás su sorpresa de cumpleaños.
Entonces Majed miró a Juan a los ojos y le dijo:
-Tengo la polla dura otra vez.
– Pues esta vez no te la voy a menear. Vete tú al baño, si quieres.
-Me gustó mucho tu paja.
– Gracias. Pero no.
– A ti también te gustó. Te pusiste cachondo.
– Bueno, sí. Pero no más.
-¿ Tienes miedo de volverte marica? Si estás seguro de ti no tiene por que pasar eso. Sólo es..sexo.
Juan dudaba. Joder, su polla también se estaba poniendo dura.
-Si quieres te hago yo a ti también una paja.
– No.
– Ummm, eres duro de pelar!!! jajajaja – rieron los dos por el doble sentido de la frase. – ¿ Y una mamada? ¿Quieres que te haga una mamada?
-Majed!! A ver si va a resultar que al final eres marica.
-De eso nada. Sólo soy un hombre que en estos momentos está más caliente que un mono, al que le gustó mucho el pajote que le hiciste ayer y que quiere otro. Si eso me cuesta una mamada…pues estoy dispuesto. A no ser que…
-A no ser que qué?
-A no ser que en vez de la paja prefieras chuparme tú a mi también la polla
Parte 6
Juan estaba muy confundido. No era homosexual. Al menos no lo había sido hasta ahora…Pero no, ni ahora tampoco. Seguía deseando a las mujeres. Seguía deseando a su madre.
Pero no podía negarse a sí mismo que lo de ayer, aunque inesperado, lo había excitado. Joder!!! A estas alturas y sintiendo cosas raras con su amigo negro.
Se preguntó si sólo sería por su madre. Quizás la excitación de pensar en lo que podría pasar entre ella y Majed era lo que le hacía sentir así. Se dijo que no sentía ningún deseo sexual hacia ningún otro hombre. Y tampoco sentía deseo sexual hacia Majed…pero le había hecho una paja. Y le había gustado.
Sonrió.
-¿De qué te ríes? – le preguntó Majed.
-De nada. Acabo de acordarme de la escena de una película.
-¿De cuál?
-De Torrente. Torrente, supuestamente el típico macho español, le decía a un chico que si se hacían una pajillas, pero sin mariconerías.
-Jajaja, si me acuerdo. Y bien?
-Coño Majed. Hasta ayer yo era 100% hétero. Y ahora…ahora me has echo dudar.
-Mira, Juan. No te comas el coco. Lo que sea que eres lo eres desde que naciste. Lo de ayer no tiene nada que ver. No significa que seas marica. Ni siquiera que seas bisexual. ¿O crees que los presos son homosexuales? El sexo es una gran fuerza y la necesidad obliga. Yo hubiese preferido que ayer en vez de tú fuera una preciosa mujer la que me hiciera la paja. Pero, jejeje, no había ninguna a mano.
- Y tú? No sólo quieres que te haga otra paja. Te ofreces incluso a chuparme la polla.
-Yo tengo muy claro lo que soy y lo que me gusta. Me encanta el sexo. Y las mujeres. Blancas a ser posible, jeje, pero aquí en España estoy a dos velas. No creas que es fácil para una persona de color como yo ligar. No está bien visto, en general. Decís que no sois racistas, pero miráis con desprecio a las parejas interraciales. Y las mujeres, en general, aunque les doy… morbo, al final no se atreven. Así que ya ves. Me gusta tanto el sexo que no me importa si lo obtengo de una bella mujer…o de un amigo.
-Entonces ere bisexual.
-Umm, puede que sí, puede que no. No me lo planteo. Simplemente disfruto del sexo. Y ahora dime que a ti no te gustó lo de ayer.
- Bueno.. no..no me disgustó.
-¿Te hace eso menos hombre?
-No.
-¿Pues entonces donde está el problema?
-Bueno, tienes razón. Voy a dejar de comerme el coco.
- Eso es hombre. Oye, ayer cuando te fuiste tan apresuradamente ibas caliente. ¿Te hiciste una paja en casa?
-jejeje, nop. Me follé a mi madre.
-Cabrón. Yo con una simple paja y tú follándote a ese preciosa mujer. ¿De verdad que tenemos que esperar al cumpleaños?
-Sí
-No es justo.
-Es lo que hay
-Juan, venga…se  bueno. Hazme otra paja.
-Eres un pesao.
-Venga, va. Sólo una y no te lo pediré más. Es que estoy recaliente.
-Bueeeno. Pero sin maricodadas, eh?
-jajajajaja. Vale.
Se dirigieron al baño. Con cuidado para no ser vistos…entraron. Majed enseguida se bajó los pantalones y su inmenso rabo negro quedó frente a Juan.
-Joder, Majed. ¿Cómo se puede tener semejante rabo?
-La naturaleza, amigo mío. Pero no creas que esto es siempre una bendición. Más de una ha salido corriendo al vérmela. Oye, en cuanto a la mamada que te ofrecí antes..
-Sólo la paja, Majed
-Como quieras. Que sepas que estoy dispuesto.
La idea de que Majed le chupara la polla no le atraía. En casa tenía a su madre, que era más guapa que él y que lo hacía estupendamente..Pero su madre no tenía la tranca de Majed. Se dio cuenta de que lo que le atraía era la polla, no Majed. No era el hombre. Sólo la polla. Aquella inmensa polla. Alargó la mano y la cogió. Sintió su peso, su calor.
-Ummm, eso es. Hazle un pajote al negro. Dime. ¿Cómo te follaste a tu madre ayer?
- En la cocina – empezó a contar Juan mientras movía su mano a lo largo de aquella boa negra – le di por el culo mientras mi padre estaba en el salón.
-Uf. ummm, así que te la enculaste con tu padre cerca!!! No soy yo el único morboso por aquí..¿Crees que podré yo darle por el culo a tu madre?
-Joder, no creo. Si le metes esto la matas.
-Bueno, todo es cuestión de probar–Ummm, sigue, que rico…¿Y qué cosas le gustan a ella?
-Todo. Nunca me ha dicho que no a nada. Ah, pero quiero que la trates con respeto. Y nada de violencia.
- No te preocupes, tío. Seré un caballero. El caballero negro. ¿ No ves que ya tengo lanza? jajajaja
-jajajaja. Y vaya lanza.
-No la quieres probar?
-No. Habíamos quedado en una paja.
-No seas bobo. Ya puestos que diferencia hay?
-No.
Majed no quiso insistir, por ese día. Pero sabía que al final lo haría, por la manera en que le miraba la polla sabía que al final no podría resistirse.
-Ummmm tío, vas a hacer que me corra. ¿Te vas a follar a tu madre hoy?
-Por supuesto.
-Aggg, y ..que le ..vas a hacer a esa preciosidad?
- Pues no lo sé. Lo que surja.
- O tío.. estoy a punto. ¿Usáis consoladores?
Juan se sorprendió. En todo este tiempo con su madre nunca se le había ocurrido usar ningún objeto.
-No, nunca. no tenemos.
-Umm ahhh, pues tienes que ir preparándola para el cumpleaños. Antes de ir a casa pasa por el super y compra un buen pepino…y esta noche se lo metes mientras la follas..AGGGGGG, me corroooo
Juan volvió a sorprenderse del inmenso caudal de leche que aquella polla producía. Contó 13 disparos de espeso y grumoso semen. Algunos chorros llegaron incluso al espejo del baño.
-Uf, gracias, tío. Menuda paja. ¿Lo harás? Comprarás el pepino y mañana me cuentas?
Juan seguía con la polla de Majed en la mano. De la cabezota colgaba un hilillo de semen. Apretó la polla, subiendo la mano para vaciarla del todo.
-Sí. Puede ser divertido – le dijo
Se despidieron hasta el día siguiente. Mientras Juan se acercaba al super iba pensando en lo que estaba haciendo. Dos pajotes le había cascado a su amigo… y ya no se arrepentía.. Incluso se sorprendió pensando que como sería chupar aquella enorme polla, recibir en la boca aquel torrente de semen caliente.
Una vez en la frutería buscó un buen pepino. Buscó uno largo y grueso como su polla, quizás un poco menos. También compró tomates y lechuga, pensando que quedaría raro si salía sólo con el pepino. La gente es muy mal pensada.!!
Cuando llegó a casa lo escondió en su cuarto, a la espera de que su madre fuera a visitarlo por la noche. Como el día anterior estaba cachondo, así que buscó a su madre. Estaba en el salón, hablando con su padre de no sequé.
-Hola, mami. Hola papá.
-Hola, precioso
María se dio cuenta de que su hijo estaba cachondo. Por cómo la miraba y sobre todo por el bulto del pantalón, claro. Se preguntó que de donde vendría para venir tan excitado, como ayer. No es que le importara. Es más, la enculada que le dio le encantó, pero se preguntaba que estaría haciendo, y sobretodo con quién. Pero ya se lo diría él cuando quisiera.
-Oye, Juan, ¿ me buscas una cosa por internet?
-Claro, mami. ¿Qué es?
-Espera, voy contigo y te digo.
Los dos se dirigieron al cuarto de Juan, dejando al padre frente a la tele. Cuando iban por el pasillo ella se le echó encima y se morrearon. Juan le apretaba el culo mientras ella le llevaba la mano a la polla.
-Ummm, mi niño está caliente – le dijo mientras le bajaba la bragueta y le sacaba la inflamada polla. – ¿Qué quiere que le haga su mami antes de la cena?
Por toda respuesta Juan la empujó de los hombros, haciéndola arrodillar delante de él, en pleno pasillo. María cogió la polla y se la empezó a pasar por la cara, sonriendo y mirándolo a los ojos. Con vocecita mimosa, le decía:
-Ummm, así que mi niño lindo quiere que su mami le coma la polla, ¿ Verdad? Que su mami se meta en la boca esta polla enorme y no pare de chupar hasta que salga toda la lechita caliente..A que sí!
-Aghhhh, sí, sí, eso quiero, mamá. Que me hagas una mamada de las tuyas hasta que me hagas correr.
-Que rico. Ya sabes que me encanta chuparte la polla, Juan. ¿ Y dónde te quieres correr? ¿Quieres llenarme la boca y que me trague toda tu leche o quieres correrte en mi carita? – y se metió la polla en la boca, empezando a mamar.
-Uf, uf, que boca tienes, María….Me correré en tu cara. ummm, como me gusta correrme en tu cara.
-Vale mi amor. Llénale a mami la cara de leche. A mi también me gusta que me dejes perdidita
Juan puso sus manos en los lados de la cabeza de su madre y empezó a fallársela por la boca. Aún no podía metérsela toda, pero cada vez conseguía metérsela más. Algún día toda su polla desaparecería en la garganta de su madre. Algún día se correría con la polla metida hasta el fondo para que su semen fuera a parar directamente a su estómago.
-Ummm, como me gusta follarte la boca, preciosa – le decía mirando su polla, brillante ya por la saliva de su madre, entrar y salir de su boca.
A veces la sacaba y le daba golpecitos en las mejillas, la pasaba por la frente de ella. Ella lo miraba y sonreía. Veía en su cara el placer que le daba a su hijo y eso la hacia inmensamente feliz.
-Aghh, mami, me voy a correr.
-Dámela toda mi amor. Cúbreme la cara. Márcame de ti.
Se apoyó en los talones, levantando un poco la cara. Cerró los ojos y esperó a sentir la caliente lluvia que se avecinaba.
No tuvo que esperar mucho. Juan cogió la polla con la mano derecha y se pajeó delante de la cara de su madre hasta que estalló…Y mientras lo hacía pensaba en lo que sentiría él si el que estuviera arrodillado fuese él y no su madre, y la polla que se corría fuese la de Majed y no la suya. Su orgasmo fue muy fuerte. Sus chorros golpeaban con fuerza la cara de su madre, dejándola llenita de leche. Su frente, sus mejillas, sus labios. Hasta parte de su pelo quedó marcado.
Cuando la polla dejó de soltar leche, Juan la volvió a meter en la boca de María. Sintió su lengua lamer el capullo, aún palpitante.
-Que guapa estas, mami.
- Ummm, gracias hijo. Ha sido una buena corrida. De las más abundantes que recuerdo. Deberías estar muy cachondo.
-Uf, mucho mami. Esta noche ya verás.
-¿Sí? ¿Qué tienes pensado, malandrín?
-Jeje, es una sorpresa. Ya sabes, en cuanto papi se duerma vienes a mi cuarto.
-Allí estaré. Ahora la que está cachonda soy yo, pero bueno, tenemos que cenar. Voy a asearme un poco.
-¿Por qué? Así estas preciosa. ¿Por qué no cenas así?
-Capullo! jajajaja. No me imagino que cara pondría tu padre.
Se levantó, le dio un beso y se fue al baño.
Durante la cena Juan se dio cuenta de que aún tenía manchas de semen en la blusa, y hasta algo en el pelo. Con la mirada se lo dijo. Ella sonrió, indicándole que las había dejado a posta.
Al rato, después de ver un rato la tele se despidió de sus padres y se fue a ‘dormir’. Aprovechó para limpiar bien el pepino y dejarlo debajo de la almohada.
Minutos después oyó como sus padres también se iban a la cama. Dentro de poco su madre aparecería por la puerta. Se desnudó y se puso boca arriba en la cama. Se empezó a tocar la polla para tenerla bien dura cuando su madre apareciera por la puerta. ¡Anda que vaya chasco si en vez de ella apareciera su padre!!!
Al poco oyó los pasos suaves de su madre acercándose. Cuando entró en el cuarto lo vio allí, con la polla en la mano.
-Ummm, Vaya. ¿Me esperabais a mi? –  le preguntó mientras se acercaba, divertida.
-Nop, esperábamos a la vecina del quinto.
-Quuuueee? Pero si tiene casi 80 años!!
-Sip, pero esa dentadura postiza me da muuucho morbo.
-jajajaja, pero mira que eres bruto. Ven aquí, que llevo toda la noche con el coño encharcado.
Sin más preámbulos, se subió a horcajadas sobre la cama y se clavó la polla de Juan hasta el fondo, cara a él.
-Ummm, si que estás mojada, mami
-Aghhhhh, que polla mi amor. Es que llevo todo el tiempo pensando en que sería esa sorpresa que me tienes preparada. Conociéndote seguro que me va a encantar- susurró mientras empezaba a cabalgarlo.
Juan casi se parte de risa. Si ella estaba así por lo de esta noche, si supiera lo que le esperaba con Majed se mojaría tanto que se deshidrataría.
La cogió por los hombros y la empujó contra su pecho. Se besaron. Juan le puso las manos en las nalgas. En esa postura ella no podía cabalgar, sólo restregarse con la polla de é dentro. Entonces, él se mojó los dedos con saliva y los llevó al ojete de su madre. Le metió dos dedos y luego un tercero. Fue moviéndolos para lubricar bien el esfínter.
-Qué rico, cariño…
-¿Te gusta?
-Ummm, mucho mi vida, ya lo sabes. Todo lo que me haces me vuelve loca.
Siguieron besándose mientras Juan seguía preparando el culito de ella para lo que vendría a continuación. Cuando comprobó que ya estaba lista, y sin que ella se diera cuenta, sacó el pepino de debajo de la almohada y lo llevó hasta el culo de ella. Lo apoyó…
-¿Pero? ¿Qué.?
-Shhhhhhh, mi amor..déjame a mi…
María quedó tensa. Sentía algo muy duro empujando en su culo. Estaba ya acostumbrada a la polla se Juan, pero aquello era mucho más duro..Y poco a poco entraba dentro de ella. Sólo le causó un poco de dolor cuando entró la punta.. pero luego..ummm luego solo placer. Sentía su coño lleno de la polla de Juan..y ahora como su culo se iba llenando también…con lo que parecía otra polla muy dura… aunque no podía ser, claro.
Cuando tenía dentro más de la mitad de la verde hortaliza, Juan paró.
-Aggggg, Juan, mi amor. ¿Qué me haces? ummmmm que placer
-¿ Te gusta, mami?
-Ohhh, ummmm, agg. si,si..¿qué..qué es?
-Un pepino.
-Aggggg, ya lo decía yo!! Que la verdura era buena para la salud!! jajaja
-Ahora es como si tuviera dos pollas. Es como si dos hombres te estuvieran follando a la vez.
-Mi amor, que placer…fóllame más. Métemelo más…Fóllale el culito a mami con el pepino ese..AHhhh
María empezó a moverse, a restregar su pubis contra el pubis de Juan, sintiendo como su polla se frotaba contra las paredes de su coño. Y sintiendo como aquel nuevo invasor entraba y salida de su culo. Y se corrió. Fue un orgasmo repentino, salvaje. Hundió su boca en el hombro de Juan para no gritar. Un torrente de jugos bañó la polla de Juan
Pero siguió moviéndose. Y Juan siguió follandola por el culo con su nuevo amigo. María gemía, rota de placer. Nunca había sentido tanto. Se sentía llena. Empezó a besar salvajemente a su hijo. Al hombre que la estaba haciendo estallar de placer.
Sintió que se iba a correr otra vez. Esta vez si pudo sentir el orgasmo llevar..como una ola que la iba a destrozar…Y tubo entonces el orgasmo más fuerte de su vida. Tan fuerte que incluso perdió un momento la conciencia, quedando desmadejada sobre su hombre.
Juan entonces sacó lentamente el pepino del culito de su madre y la acostó, junto a él. Respiraba profundamente. El no se había corrido aún, pero no le importaba. Estaba feliz de haber dado tanto placer a su amada madre.
La beso tiernamente, y acariciando su pelo, se durmió junto a ella.

Acerca de abe21abe21
Escritor aficionado

2 Responses to Un negro para mamá ( partes 4, 5 y 6)

  1. nicho dice:

    muy bueno el relato me he echado dos martubadas estupendas me pone caliente esta historia

  2. alexis dice:

    esto si que esta bueno!

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